Este procedimiento estudia trastornos esofágicos como esofagitis, estrechamiento del esófago o tumores, con el fin de determinar problemas gástricos, como gastritis, úlcera o tumores. Analiza además trastornos del duodeno, como úlcera duodenal. Usado también para el diagnóstico de hernia de hiato o reflujo gastroesofágico.
Debe ser considerada por personas que presentan:
Síntomas gastrointestinales persistentes.
Dispepsia (indigestión) persistente en personas mayores de 55 años o en personas más jóvenes con síntomas de alarma (pérdida de peso inexplicada, anemia, sangrado gastrointestinal).
Reflujo gastroesofágico.
Personas con antecedentes familiares de cáncer de esófago, estómago, colon u otros cánceres gastrointestinales, especialmente si los familiares fueron diagnosticados a una edad temprana.
Síndromes hereditarios como el síndrome de Lynch (cáncer colorrectal hereditario no poliposo) o poliposis adenomatosa familiar (FAP), que aumentan el riesgo de cáncer gastrointestinal.
Anemia por deficiencia de hierro: anemia inexplicada, especialmente en hombres y mujeres postmenopáusicas.
Dificultad para Tragar (Disfagia).
Sospecha de Enfermedad Celíaca.
Poliposis y lesiones precancerosas.
Síntomas de Alarma: pérdida de peso, sangrado, anemia, disfagia, vómitos persistentes.